lunes, 18 de mayo de 2026

LOS AMORES VALIENTES

Me pregunto, si para que el amor nazca y florezca, hace falta un acto de valentía, un arrojo hacia lo desconocido, un salto al vacío, o es el resultado de una reflexión sensata, y medida, un balance de los pros y los contras. También es cierto que cualquiera de estos motivos está mediado por lo desconocido, por los hilos invisibles del destino. No me siento con la claridad para decir que es lo correcto, es romántico creer que cuando se quiere todo se puede, pero conforme van pasando los años, entiendo que nos volvemos reflexivos, inquietamente pacientes, buscamos cuidarnos, y más cuando se trata de vernos vulnerables. Quisiera decir que he sido un revolucionario del amor, un incendiario apasionado capaz de arriesgarlo todo por nada, pero entiendo que más que eso, he sido un saboteador de mi propia felicidad.  

Hablare de lo que me hace sentido, lo que busco, y con lo que resueno en este momento. Entregarme al rio caudaloso y caótico que es la vida, desde el amor, la tranquilidad, y sin reproches.

Todos los amores, aunque diferentes, exigen esa primera proeza, para lograr explorar el territorio distante que es el otro, esto solo pasara, si uno de los dos, toma rumbo a lo desconocido, se aventura, olvida su propia tierra, alza velas a la profundidad. El valor está en hacerlo con o sin miedo, como casi en todas las cosas que definen algo, conectarse con el momento presente, sin explorar consecuencias que todavía no han llegado, ni fracasos anteriores. No es que la seguridad tenga algo de malo, el sentido de conservación, finalmente es lo que nos mantiene vivos, pero el amor, nos pide audacia, conectarnos con lo instintivo.

¿Vale la pena lastimarse en busca del amor? Sí, vale la pena, puedes descubrir una gran historia, perseguir siempre la suerte, y darte cuenta de lo bello que es vivir, incluso cuando esa búsqueda, te genere un dolor, y un desacierto, al final de cuentas, perderás menos, que si no buscas la felicidad. Aunque sea un golpe lo que te espere, recíbelo como parte del camino, con humildad y sigue adelante, conviene ser flexible, para no quebrarse, moverse con cadencia, si los vientos te favorecen o vienen en contra.

Yo seguiré en esa búsqueda quijotesca del amor, de los brillos de la vida, porque estoy amigado con la idea de que debemos hacer lo que sentimos, lo que nos mueve en el interior, siendo un poco egoístas, tratando de no hacerle daño a nadie, pero al mismo tiempo sin pensar en nadie más. Ahora reconozco que cuanto más consultamos las decisiones importantes de la vida, más nos alejamos de hacer las cosas que realmente queremos, sin duda que hay gente bien intencionada alrededor, queriendo evitarnos sufrimiento, pero hay cosas por las que debemos pasar, caernos para aprender a como levantarnos. El universo nos premiara al final del día con el aprendizaje que necesitábamos o con el amor de nuestras vidas. Debemos prepararnos para seguir el camino, tener siempre el espíritu listo para navegar las olas, para revolcarnos, o surfear con maestría, ser piratas listos para asaltar la felicidad al verla en el horizonte. No podemos ser cobardes, ni dejarle a nuestra memoria la labor de construir los recuerdos que negamos. Sonriamos por lo que paso, con tranquilidad, destapemos un vino y brindemos, lo mejor esta por venir, no lo sabemos, pero es mucho mejor de lo que pensamos. Apostemos al amor, seamos merecedores de una gran historia.